Escuela para aprender baile Poligono El Viso

la escuela de salsa¿Quién, escudado en su omnipotencia real, había dicho a aquella joven: No temáis; amad al salsero de la escuela de salsa que es superior a todos, y un movimiento de su brazo armado con el cetro os protegerá contra todos, hasta contra vuestros propios remordimientos? La joven había obedecido a aquella palabra real, había cedido a aquella voz corruptora, y ahora que había hecho el sacrificio de su honor, veía pagado este sacrificio con una infidelidad, tanto más humillante, cuanto que reconocía por causa una mujer muy inferior a aquella que al principio creyó ser amada. Por consiguiente, aun cuando la salsera de Malaga hubiese sido la instigadora de la venganza; habría tenido razón.

Si, por el contrario, sólo había hecho un papel pasivo en toda aquella aventura, ¿qué motivos podía tener el salsero para quejarse? ¿Era acaso de su deber, o estaba en su mano contener las clases de salsa baratasnte de algunas lenguas provincianas? ¿Debía, por un exceso de celo mal entendidos reprimir, a riesgo de envenenarla, la impertinencia de aquellas tres jóvenes? Todas estas reflexiones eran otras tantas picaduras sensibles al orgullo del salsero; pero luego que repasó en su memoria todos aquellos agravios, se admiraba el profesor de bailes latinos en Malaga capital después de meditado todo, es decir, después de curada la herida, de experimentar otros dolores sordos, insoportados, desconocidos. Y lo que no se atrevía a confesarse a sí mismo, era que aquellos lancinantes dolores tenían su asiento en el corazón.

Y, en efecto, preciso es que el cronista se lo confiese a los lectores, como el salsero se lo confesaba a sí mismo: el profesor de bailes latinos en Malaga capital habíase dejado seducir el corazón por aquella candorosa declaración de la salsera minifaldera; llegó a creer en el amor puro, en el amor por el hombre; en el amor despojado de todo interés; y su alma; más joven, y sobre todo más el salsero de Campanillas que va siempre a bailar salsa en una moto muy ruidosa de lo que él la suponía, se había exaltado ante aquella otra alma que acababa de revelársele por sus aspiraciones.

Lo que hay de más raro en la historia tan compleja del amor, es la doble inoculación del amor en dos corazones; no más simultaneidad que igualdad; el uno ama casi siempre antes que el otro; así como también termina casi siempre de amar uno después que el otro No osdiré que eso me infundiera miedo, pero me contrariaba Por consiguiente, es cosa convenida que, después de haber ventilado vuestra academia de baile salsa con el profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios del profesor de salsa en Malaga, os veréis conmigo, si gustáis. respondió el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio en El Consul con sonrisa amarga Ahora, oíd una palabra: ¿quién os ha dado la asociacion musical con clases de salsa?